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domingo, julio 23, 2006

ESTRATEGIAS



No hay nada que divida más al colectivo vegano que las estrategias que adoptan unos y otros para llegar al mismo fin, la integración animal

En la realidad, a día de hoy no existen pruebas que demuestren lo idoneo de una estrategia determinada en comparación con las demás, tan sólo especulaciones más o menos razonadas. Sin embargo se suele emplear mucho tiempo en hacer críticas sobre la pretendida falta de eficacia de tal o cual estrategia, bajo la creencia de que ese esfuerzo se rentabiliza más que si se empleara en otros fines, como la difusión del veganismo de cara a la gente especista, lo cual también es algo que podría ser cuestionado.

Sea como sea, nos movemos por un campo especulativo que a menudo supone una barrera infranqueable entre personas que persiguen un mismo fin.

Por una parte, están los que defienden el abolicionismo a base de concienciación y educación mediante charlas, mesas informativas, manifestaciones públicas, etc.

Luego están los neo-bienestristas, que pretenden cambios legislativos y reformas en las condiciones de explotación actuales, y a la vez practican las otras estrategias abolicionistas anteriormente citadas.

Por último están los partidarios de la acción directa, que pretenden este objetivo mediante atentados hacia los opresores y liberaciones individualizadas, al margen de legislaciones o concienciación.

( el bienestarismo a secas queda fuera de la clasificación, ya que esta estrategia no cuestiona el estatus de propiedades de los no-humanos, ni pretende el mismo fin que las anteriores. De hecho se puede ser bienestarista sin ser vegano, y ser perfectamente coherente, cosa que no pasaría con las otras tres estrategias )

Los argumentos en los que se suelen apoyar son los siguientes, a grandes rasgos:

Los abolicionistas consideran que el fin de la explotación animal sólo ha de ser visto a largo plazo, y proponen una rentabilización de los recursos con los que contamos para este fin, dedicándonos a la labor de concienciación, dando por hecho que este fin llegará antes de este modo, sin apelar a otras reformas que consumen tiempo, recursos, y perpetuan el rol de propiedades de los no-humanos.

Por contra, esta estrategia suele ser acusada de falta de realismo por lo ambicioso de su propuesta (liberación animal sin reformas intermedias), y de insensivilidad al olvidar los intereses de los no-humanos que sufren en la actualidad, y hacer una jerarquización en la que salen perdiendo estos últimos.

Los neo-bienestaristas, por su parte, opinan que la liberación animal está demasiado lejos, y que mientras tanto hay animales que sufren y pueden ser ayudados en este momento solicitando mejoras en sus condiciones para aliviarles su sufrimiento. Además consideran que estas reformas pueden ir allanando el camino de la liberación animal futura, y suelen añadir que durante el trayecto de otras luchas sociales se han sucedido de modo previo otras reformas políticas y legislativas que no han impedido llegar a ese fin.

Suele ser acusado de perpetuar la idea de los no-humanos como esclavos, por solicitar reformas que no cuestionan el trasfondo especista que las produce, lo cual puede entenderse como un consentimiento y promoción del mismo.

Por último, está la denominada acción directa, que considera que los no-humanos esclavizados y sometidos deben ser liberados del lugar en el que se encuentran con todos los medios que estén a nuestro alcance, ya que la labor de concienciación o legislación sólo pueden conseguir mejoras a largo plazo de las que los animales que actualmente están sometidos no se van a beneficiar, o bien el beneficio que pudieran obtener no resulta suficiente. Otra vía de acción es la lucha hacia el opresor, que adquiere el estatus de enemigo, por medio de acciones violentas, ilegales, o "políticamente incorrectas".

La crítica mayoritaria que recibe esta estrategia es la mala imagen que produce de cara a la opinión pública, lo cual puede afectar de rebote a la imagen de los defensores de los animales que optan por otras vias, y también la falta de medios para llevarla a cabo a gran escala de modo efectivo, además de otras críticas más o menos prejuiciosas sobre la falta de ética que hay en realizar acciones de cariz violento hacia los animales humanos.

Como se puede ver, existen argumentos muy buenos para defender y adoptar una determinada estrategia frente a las otras. Estaría bien que, a partir de este punto, cada uno opinara sobre la efectividad o falta de efectividad de las mismas, y a ser posible, de modo razonado.

Yo, de momento, me reservo mi opinión, ya que a falta de pruebas y de que el tiempo y la experiencia arrojen datos significativos al respecto, sigo sin decantarme por ninguna de ellas con caracter de exclusividad, ya que las tres me parece que tienen puntos fuertes y débiles, según se miren.

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