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sábado, junio 17, 2006

DETECTAR FALACIAS: INTRODUCCIÓN



Se llama falacia a toda argumentación que contiene errores o tiene como fin inducir al error. Procede del latín fallatia, y significa engaño, y equivale en significado al término griego sofisma, que designa al argumento engañoso.

Ya se explicó en el artículo anterior que existen unos puntos de partida o premisas (frases que afirman o niegan algo) que se pueden presentar como axiomas o postulados (verdades auto-evidentes o muy fáciles de asumir) a partir de los cuales se puede articular el resto de la argumentación.

Por desgracia, es bastante normal toparse con toda suerte de falacias en las argumentaciones, ya sea por lo dudoso de los puntos de partida como por el desarrollo argumentativo que se hace a partir de ellos. Nosotros mismos, intentamos a menudo llevar a cabo demostraciones falaces, partiendo de premisas dudosas o apoyadas de forma parcial, sesgada o incompleta, de modo inconsciente o deliberado.

Resulta difícil detectar dónde están esas “trampas” para poder refutar debidamente lo que se presenta como cierto, o bien para dotar a nuestros razonamientos de solidez. Y es que, a efectos de una argumentación, tan importante resulta que el punto de partida sea verosímil, como que lo sea la argumentación que se crea en torno a él.

Por ejemplo, yo puedo pretender demostrar que no soy un ser humano, cosa que me costará dotar de verosimilitud por muy razonables que sean mis argumentos. Por lo mismo, puedo afirmar que ejerzo la abogacía, y tratar de demostrarlo rezando un padre nuestro, cosa que tampoco iba a resultar muy convincente para demostrar tal cosa.

Estos ejemplos tal vez sean muy extremos, pero salvando las distancias, son muchas las ocasiones en las que intentamos llegar a conclusiones sin fundamento o defendemos algo de modo erróneo.

También se explicó en otro artículo anterior por qué es importante ser fiel a la verdad, la relevancia ética de la misma, y que todo acto falto de ética implica una falta a la verdad. Pero además, independientemente de la cuestión ética de fondo, presentar una argumentación carente de falacias y saber detectarlas en las argumentaciones ajenas, dará solvencia a nuestros razonamientos y será todo un aval para no ser tan fácilmente engañados.

A partir de ahora comenzaré a explicar las falacias más comunes con las que nos podemos encontrar. En el siguiente artículo comienzo a explicar la primera de la que espero que se convierta en una larga lista, y una especie de mini-curso de detección de falacias para uso de veganos.

( artículos relacionados: "derechos simiescos", la iglesia dixit )

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