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sábado, junio 17, 2006

DETECTAR FALACIAS: FALACIA DEL ACCIDENTE



La falacia del accidente se produce cuando se confunde la esencia de la cuestión con una circunstancia relativa a la misma.

Vamos a ilustrar esto con un ejemplo. Muchos veganos y vegetarianos nos hemos encontrado con la siguiente afirmación:

“Hitler era vegetariano”

Esta frase se suele usar para arrogar al vegetarianismo cualidades propias del dictador y genocida, sugiriendo su vegetarianismo como algo representativo o clave para entender su persona. De este modo, todo vegetariano sería como Hitler en lo esencial, es decir, en los rasgos relevantes que le definen.

A parte de que existen fundadas dudas sobre el vegetarianismo de esta persona (en mi labor de documentación he encontrado confirmaciones y refutaciones de este asunto, pero ninguna prueba solvente), el hecho de que lo fuera no resulta relevante para la cuestión principal latente en la afirmación, que en este caso sería la bondad o maldad inherente al vegetarianismo (1).

El supuesto vegetarianismo de Hitler era una circunstancia de su vida como lo era no fumar o su rechazo al arte moderno, es decir, anécdotas que son independientes de sus ideas políticas o raciales, o que al menos no derivan directamente de las mismas.

Atribuir como esencial a un colectivo una cualidad que sólo conviene accidentalmente a algún individuo supone una traición al concepto, como sucede cuando definimos a los humanos "en general" como seres racionales y a los no-humanos como irracionales, cuando resulta que muchos humanos poseen menor capacidad de raciocinio que muchos no-humanos.

Esta falacia también se conoce como generalización precipitada, y mantiene una relación directa con la falacia del accidente. De hecho, la mayoría de las falacias del accidente se basan en generalizaciones a partir de accidentes de las cosas.

Resultaría fácil en este caso generalizar igualmente sobre la gran cantidad de dictadores y genocidas que se han paseado por la historia de este planeta siendo omnívoros, sin que ello signifique que todos los omnívoros se identifiquen con sus mismas cualidades. Esta sería una buena manera de hacer entender a quien presente esta afirmación con fines espurios lo falaz de su propuesta.


( artículo relaccionado: detectar falacias: introducción )


(1) este párrafo es una concesión, esto es, reconocer o rehusar refutar algo supuestamente relevante para la cuestión que se discute, manteniendo que pese a ello se sigue teniendo razón:

"Dices que Hitler era vegetariano, yo digo que no hay pruebas de ello, pero aunque lo fuera, eso no significa que el vegetarianismo sea algo malo"

La concesión es una especie de “salto a la garrocha” sobre el argumento del adversario.

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