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lunes, mayo 29, 2006

ESPECISMO



Lo prometido es deuda, así que aquí está el artículo que tenía pendiente sobre la palabra especismo y sus implicaciones.

Hoy en día no existe una definición reglada en castellano sobre este término, ni figura en el diccionario de la RAE (por el momento), pero podemos tomar como partida esta acepción:

"el trato desfavorable hacia un individuo en base a la infravaloración de sus intereses o la negación de sus derechos, por el simple hecho de pertenecer a una determinada especie."

Esta definición puede plantear dos problemas principales:

1º. que las plantas, bacterias u hongos también pertenecen a otra especie, y este término se refiere solo a animales no-humanos.

2º. que hay que aceptar que la base del derecho parte del reconocimiento de unos intereses.

Vamos a considerar en un principio que efectivamente el derecho es, en un sentido amplio, el sistema mediante el cual se reconocen y respetan los intereses (no es la única posibilidad, aunque es la más habitual) y los individuos que no los desarrollan no pueden ser considerados sujetos de derecho. Pero, ¿qué significa interés? El diccionario de la RAE ofrece varias entradas. Vamos a obviar las que carecen de relevancia a estos efectos y centrarnos en dos principales:

interés.
1. Inclinación del ánimo hacia un objeto, una persona, una narración, etc.
2. Conveniencia o beneficio en el orden moral o material.

La entrada habla de inclinación de ánimo. Sabemos que los animales sí que tenemos inclinaciones de ánimo, pero ¿lo tienen las plantas, bacterias u hongos? Es un poco difícil mantener algo así. En ausencia de un sistema nervioso, no existen evidencias de que estos individuos desarrollen atributos como la voluntad o el pensamiento, necesarios para desarrollar ánimo hacia las cosas.

Sin embargo, la entrada habla de conveniencia o beneficio. Resulta plausible afirmar que una planta, hongo o bacteria se beneficia o le convienen ciertas cosas, más que decir que desarrolla un interés de ánimo hacia ellas. Es normal por tanto que haya quien proteste cuando se dice que las plantas no desarrollan intereses vitales, y que por lo tanto el antiespecismo las discrimina.

Pero en este caso tal vez sea más correcto hablar de una tendencia vital más que de interés, considerando la tendencia vital el impulso que inclina a una entidad hacia un mayor orden y le aleja de la entropia, cosa que sucede de modo natural y diferencia a las entidades vivas de las no vivas.

Este matiz de la tendencia vital es importante. No obstante, no parece que haya muchos problemas en aceptar como correcta la definición inicial de especismo, si finalmente aceptamos que:

A. plantas, hongos y bacterias no desarrollan intereses vitales, sino que expresan una tendencia vital.

B. la base del derecho responde a preservar intereses vitales, y no necesariamente a preservar la tendencia de los fenómenos naturales.

A partir de esta definición general, existen diferentes tipos de especismo:

1. especismo antropocéntrico: es la discriminación hacia los no-humanos en general.
2. especismo de la preferencia: es la discriminación de unos animales no-humanos frente a otros.

Estos dos tipos se dividen en dos subgrupos:

A. especismo directo: se discrimina a un individuo por el simple hecho de no pertenecer a una especie determinada.
B. especismo indirecto: se discrimina a un individuo por el simple hecho de que su especie carece de alguna característica irrelevante.

Así tenemos que existe:

- especismo antropocéntrico directo: “los animales no merecen derechos por no pertenecer a la especie humana”

- especismo antropocéntrico indirecto: “los animales no merecen derechos porque carecen de autoconciencia o capacidad de comunicación”

- especismo de la preferencia directo: “los perros y gatos no deben ser comidos porque no son vacas o cerdos”

-especismo de la preferencia indirecto: “los perros y gatos no deben ser comidos porque son más inteligentes o bonitos que las vacas o los cerdos”

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