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sábado, abril 29, 2006

IMAGEN: RESPETO

LA BIOLOGÍA COMO ARMA SOCIAL


Recientemente en otro artículo de este mismo blog surgió una discusión sobre el significado del término especismo. A falta de una definición consensuada sobre esta palabra (al menos en castellano) y a la espera de poder profundizar más adelante sobre ella, para esta ocasión voy a hablar del especismo como la institucionalización de una desigualdad entre animales humanos y no-humanos, legitimada a partir de la consideración de diferencias reales o supuestas como moralmente relevantes.

La ciencia, como la sanidad, la educación y la seguridad social, es una institución creada y mantenida por la sociedad, y al igual que otras instituciones ejerce un influjo sobre ella, y al mismo tiempo está influida por ésta. La creencia popular es que la ciencia es, en primer lugar, autónoma respecto a otros intereses sociales (como la ética, la política o la economía), en segundo lugar indicativa (nos dice cómo hacer lo que queremos, no qué queremos), y en tercer lugar objetiva (no viciada). Sin embargo, tenemos que la ciencia refleja y modela a la vez las características de la sociedad a la que pertenece.

Una de las características dominantes de nuestra sociedad es el especismo, y otra relacionada directamente con ella es la existencia de una “materia prima” indefensa, muda y barata. Además de esta realidad social objetiva, existen argumentos elaborados para explicar la explotación animal. El especismo ha impregnado la ciencia y esta última es su cómplice, al proveer a la especie dominante con razonamientos para justificar su control y explotación sobre las especies “inferiores”.

En este orden de cosas, el especismo no sería un prejuicio ni un fanatismo, tan sólo sería la consecuencia racional de considerar relevantes ciertas características biológicas como para considerar propio de un colectivo un determinado rol social, en este caso los animales no-humanos como esclavos y recursos.

¿Pero a qué se debe que se consideren relevantes estas características? La necesidad económica es, en gran medida, la base del mantenimiento del especismo, igual que en su momento lo fue del racismo.

Poco después de que Colón arribara a las Antillas, el potencial económico de las plantaciones de caña de azúcar empezó a dar sustancioso beneficios, y de este hecho surgió la trata de esclavos. A lomos de la esclavitud vinieron los razonamientos para justificarla. Muy pronto la ciencia comenzó a competir con la religión por el arbitraje de los fenómenos naturales, y las teorías científicas comenzaron a suministrar argumentos justificativos de las desigualdades sociales.

En la actualidad, vemos como la ciencia nos suministra continuamente información destacando las diferencias biológicas entre humanos y no-humanos en base a los genes, la inteligencia, la capacidad de articular sonidos complejos, la posición erguida, etc, y sin embargo otras informaciones como nuestras similitudes genéticas, los antepasados comunes, la capacidad de sentir, etc, suelen quedar tapadas -salvo honrosas excepciones- por tanta información monotemática sobre el homo sapiens y sus atributos diferenciales.

Para aquellos que dedicamos parte de nuestro tiempo a transmitir a otras personas la importancia de respetar a los animales no-humanos, no nos resulta extraño encontrarnos con contra-argumentaciones basadas en las características fisiológicas, anatómicas o etológicas exclusivas de los humanos.

Con esto no pretendo acusar a todos los científicos de conspirar para racionalizar teóricamente la discriminación de especie. Pero dado que hoy en día la ciencia está mitificada, hay una tendencia innata a creer que es infalible o que solamente la ciencia aplicada -pero no la pura- está viciada por las imperfecciones humanas. Los científicos aseguran su objetividad, invocando la filosofía del positivismo lógico, partiendo de la premisa de que la obtención de datos es la única forma de aproximarse a la realidad, pero tras un análisis más imparcial vemos como el enfoque científico al uso suele ir encaminado a perpetuar (o al menos no presenta ninguna intención de evitarlo) el mantenimiento de la institucionalización de la desigualdad de especie.

( referencias: “La Biología como Arma Social”. The Ann Arbor Science for the People )

 

jueves, abril 27, 2006

"DERECHOS SIMIESCOS", LA IGLESIA DIXIT


El grupo socialista acaba de presentar en el Congreso de los diputados una propuesta de ley que pretende la equiparación de derechos morales y legales entre los seres humanos y los grandes simios, lo cual supone la inclusión de estos últimos en la categoría de personas en el sentido de sujetos de derecho. Esta iniciativa se conoce como el Proyecto Gran Simio. Sus impulsores afirman lo siguiente:

"Hoy sólo se considera miembros de la comunidad de los iguales a los de la especie homo-sapiens. El chimpancé, el gorila y el orangután son los parientes más cercanos de nuestra especie. Poseen unas facultades mentales y una vida emotiva suficientes como para justificar su inclusión en la comunidad de los iguales".

En base a ello, consideran justa la equiparación moral de estos individuos respecto a los animales humanos. La iglesia ha criticado duramente esta iniciativa, igual que criticó hace unos años -y sigue criticando en la actualidad- la teoría de la evolución de Charles Darwin. Parece que quieren dejar bien claro que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, y cualquier parecido con otras especies es mera coincidencia.

La prensa se ha hecho eco de las declaraciones del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián, que tras el texto presentado por el grupo socialista comunicó su disconformidad, objetando lo siguiente:

"Me da risa. Por hacer el progre se puede hacer el ridículo […] no conceden derechos de persona a los niños sin nacer, y se los van a conceder a los monos [...] Esta es o una sociedad ridícula o dislocada […] para los monos habrá que pedir derechos de simios, derechos simiescos, pero no pedir derechos humanos ya que sería como pedir derechos taurinos para los hombres".

La argumentación del señor Fernando Sebastián es muy poco solvente. Prácticamente en cada una de las frases podemos encontrar una falacia diferente:

1. Me da risa. Por hacer el progre se puede hacer el ridículo.

Esta es una Falacia ad hominem.

Se llama así al argumento que en lugar de refutar la propuesta de otro individuo, tiene como objetivo desacreditarlo en lo personal. En este caso vemos como en una sola frase le ha llamado “progre”, que es una fórmula despectiva para referirse a los progresistas, y ridículo, que es un insulto fuera de toda discusión.

2. ...no conceden derechos de persona a los niños sin nacer, y se los van a conceder a los monos...

Aquí encontramos una Falacia por falsa disyunción.

Se produce cuando los términos presentados en la disyuntiva no son excluyentes, como en este caso, ya que el hecho de reconocer derechos a los grandes simios no va en detrimento de reconocer derechos a los no-natos. El objetivo de presentar ambas opciones como opuestas es invitar a que los oyentes a elegir, aún cuando no proceda ni exista necesidad de ello.

3. Esta es o una sociedad ridícula o dislocada.

Aquí hay dos falacias principales.

La primera se conoce como Sofisma patético, que consiste en apelar a las emociones y no a la razón de los oyentes, en este caso a base de advertir de la dislocación o corrupción de la sociedad de seguir por este camino.

La siguiente falacia se llama Conclusión desmesurada, y se produce cuando a partir de ciertas premisas –en este caso la petición de derechos para los grandes simios- se llega a ciertas conclusiones que van mucho más allá de lo que esas premisas permiten, aún cuando se presentan como la conclusión lógica de las mismas: asumir que la sociedad esta dislocada o es ridícula porque algunos individuos solicitan ampliar el círculo moral de consideración.

En este caso, el efecto emocional de la primera falacia está vinculado a la verosimilitud de la segunda.

4. ...para los monos habrá que pedir derechos de simios, derechos simiescos...

Esta se conoce como Falacia de ambigüedad.

Se produce cuando en un mismo argumento se emplea alguna palabra polisémica a la que se da sentidos diferentes, con el objeto de llegar a conclusiones falsas. El vocablo simiesco significa propio de simios, de modo que los derechos para los simios son simiescos. Pero esta palabra tiene marcadas connotaciones despectivas. Cuando se habla de algo simiesco a menudo se hace referencia a algo ridículo o esperpéntico, y la utilización de ese término en este contexto tiene una clara intención de desprestigio.

5. ...pero no pedir derechos humanos ya que sería como pedir derechos taurinos para los hombres.

Esta frase contiene elementos de dos falacias distintas.

Por una parte, la Falacia de non sequitur o de la conclusión equivocada es una denominación genérica para todas las falacias que tratan de llegar a una conclusión que no se sigue de sus premisas. En este caso, la discusión no es si se traspasan derechos taurinos (inexistentes) a los hombres, sino si se conceden derechos humanos a los grandes simios, aunque se pretenda presentar lo primero como una consecuencia lógica de lo segundo.

Por otra parte, la Falacia de consecuentiam o de valoración irrelevante tiene la intención de causar rechazo hacia una tesis por sus supuestas consecuencias desagradables, aunque sean irrelevantes para el tema en cuestión.


( pincha aquí para acceder a la página del Proyecto Gran Simio )

 

lunes, abril 24, 2006

EXPERIMENTACIÓN ANIMAL. DE ARISTÓTELES A DESCARTES


Aristóteles fundamentaba los conocimientos humanos en la experiencia. Este filósofo no compartía con los científicos actuales el valor de los datos, y para él la reflexión era superior a la comprobación, en el sentido de que cualquier experimento únicamente oscurece el resultado. Su método deductivo no incluía la experimentación. Incluso llegó a afirmar que una piedra grande debe caer más aprisa que una pequeña, sin haberse subido a un árbol para comprobarlo.

En torno a tales creencias, se construyó un paradigma ideológico de manera que durante más de dos mil años no estuvo permitido a efectos prácticos el examen crítico.

La nueva filosofía natural del racionalismo a manos de René Descartes puso en duda las percepciones sensoriales, rechazando cualquier conocimiento que no haya sido sometido a un riguroso proceso de investigación y racionalización. Para él todos los fenómenos naturales eran traducibles de modo matemático. Esto incluía a los animales no-humanos, a los que consideraba máquinas de carne y hueso, sin vida consciente, ni deseos ni emociones. Consideraba que su vida y sus movimientos se realizaban mecánicamente, como una especie de autómatas complejos.

Muchas personas interesadas en el respeto hacia los animales no-humanos hubiéramos preferido que jamás se hubiera abandonado el paradigma aristotélico, pues a pesar de que Descartes fue uno de los pensadores mas brillantes de la historia, fue en gran medida su filosofía cruda, simplista, e indudablemente errónea la que condujo a la vivisección en nuestros días.

·vivisección. (Del lat. vivus, vivo, y sectĭo, -ōnis, corte).
1. f. Disección de los animales vivos, con el fin de hacer estudios fisiológicos o investigaciones patológicas.

( definición extraída del diccionario de la lengua española de la RAE, vigésima segunda edición: http://www.rae.es/ )

Con el paso de los años, la lógica cartesiana se extendió entre la comunidad científica, y si un científico deseaba observar las entrañas de un gato, no tenía más que clavarlo en una tabla y abrirlo en canal. Ese científico ignoraría sus gritos de protesta como poco más que el chirrido de los goznes de una puerta oxidada, o sonido del mecanismo de un relog que se estropea.

Hoy en día, la experimentación con animales -incluyendo la vivisección- para la docencia, la industria o la investigación, es una práctica habitual que conlleva el miedo, dolor y muerte de millones de individuos en todo el planeta, bajo el consentimiento de las instituciones públicas y gran parte de la sociedad humana.

( referencias: “Por qué debe cesar el genocidio de animales”. Vernon Coleman. )

24 DE ABRIL
DÍA MUNDIAL DEL ANIMAL DE LABORATORIO

 

sábado, abril 22, 2006

IMAGEN: ANATOMÍA DE UN ASESINATO

( animal no-humano )

( animal humano)

 

jueves, abril 20, 2006

¿QUÉ ES REAL?


·real. (Del lat. res, rei):
1. adj. Que tiene existencia verdadera y efectiva.

·realidad. (Del lat. realitas):
1. f. Existencia real y efectiva de algo.
2. f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente.
3. f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.

Cuando se habla vagamente de lo real o la realidad se puede hacer referencia indistintamente a:
- todo lo que existe, independiéntemente de que sea o no perceptible sensorialmente, o registrado por algún sistema o formulado por algún área de la ciencia o la filosofía.
- sólo los hechos, fenómenos o manifestaciones de los que tenemos constancia objetiva que han sucedido o existido en un momento determinado del tiempo.

Dado que podemos separar conceptualmente estas dos acepciones, lo más apropiado para entendernos sería también separarlas terminológicamente. Existen diversas clasificaciones a tal efecto, pero para no extendernos podemos considerar que existe lo real y la realidad, a saber:

- el término real se puede considerar como el conjunto de las cosas independientemente de que sean percibidas por un sujeto.
- el término realidad sería el conjunto de cosas que percibe un sujeto.

En consonancia con esto, el mito de la caverna de Platón explica de modo metafórico esta dicotomía entre la realidad que percibimos y lo real que provoca esa percepción en nosotros, que nos hayamos limitados por nuestras propias características intrínsecas para poder percibir lo real en su completa dimensión. Con lo cual lo que percibimos como verdadero sólo puede ser una parte o una versión de las muchas posibles opciones.

·verdad. (Del lat. verĭtas, -ātis):
1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.

La búsqueda de la verdad como adecuación en el entendimiento de lo real es una constante en la historia del ser humano, desde la prehistoria cuando trataba modestamente de racionalizar una serie de fenómenos y experiencias, hasta la actualidad en la que ya contamos con una fuerte tradición cultural en torno a esta cuestión.

En el momento en que percibimos una realidad sensible y nos formulamos preguntas sobre ella o encontramos incoherencias en aquello que se nos ofrece como explicación, empezamos a recorrer el camino del la búsqueda de la verdad. Esto suele producirnos ciertas dosis de descanso, aunque suelen ir acompañadas de movimientos emocionales de frustración, ya que a menudo uno se encuentra con que la realidad no coincide con sus deseos o espectativas. Si no se produce una aceptación de esa realidad, la frustración persistirá, o bien se generará la chispa que motiva a la acción de cambio, lo cual a su vez genera descanso emocional, ya sea porque se consigue el cambio deseado (retribución al esfuerzo empeñado) o bien porque se vive en la esperanza de que se produzca.

El hecho de que algunas personas dediquen su vida -o parte de ella- a contribuir de modo activo a hacer real una orientación social de integración hacia los animales no-humanos, proviene de su percepción de una realidad ocultada o asumida de tal manera que pasa inadvertida socialmente (una especie de camuflaje o mimetismo con lo cotidiano) mediante el filtro de un entendimiento ético, esto es, realizando una valoración de esa realidad, y a su vez un deséo de generar o propiciar un cambio sobre dicha realidad.

Dado que en un principio pudiera parecer que no existen coordenadas de referencia para hacer una valoración de lo que es éticamente correcto y lo que no, ya que lo real es inconmensurable de un modo racional, se tiende a decir que es imposible establecer como verdadero (es decir, como entendimiento de lo real) una valoración moral en términos de correcto o incorrecto, bueno o malo, etc con carácter general y absoluto.

Si bien esto es cierto, se pueden tomar puntos de referencia de lo que se considera verdadero o justo para, en base a ello, encontrar verdades éticas irrebatibles desde el entendimiento particular de la realidad. Esto es algo común no sólo en la filosofía, sino en otras áreas del conocimiento como las matemáticas, la física o la geometría. Se conocen como axiomas no-lógicos.

(también existen los axiomas lógicos, pero esta diferenciación ya será explicada más adelante, en otro artículo)

Si se toma como referencia una coordenada ética determinada, como por ejemplo que matar a otros seres humanos es incorrecto, tenemos un axioma no-lógico conforme al que podemos argumentar el resto de nuestro entendimiento de lo real. Toda persona que considere el axioma de partida como verdadero, será susceptible de acabar aceptando como un axioma igual de válido el respeto al resto de animales, siempre y cuando conozca debidamente los fundamentos éticos que lo sostienen.

Educar a alguien hacia la integración animal significa intentar orientarle en el entendimiento de lo real. Y si queremos que comparta nuestro entendimiento de lo real, sería interesante fomentar su interés por la búsqueda de la verdad, ya que si un individuo no tiene esta inquietud, es como tratar de que encienda un coche si el motor está sin gasolina.

Además, en el caso de que la descubra y la entienda, hace falta que encuentre una motivación suficiente para desarrollar una acción al respecto. Dado que la frustración de tipo emocional que produce el entendimiento de lo real es muy personal y variable de unos a otros, es normal que las personas que no experimenten esta sensación de frustración o duelo con fuerza -aún cuando descubran esta realidad con gran riqueza de matices- decidan no hacer nada, porque aunque el depósito esté lleno, para ellas intentar cambiar lo real carece del interés necesario para “dar la vuelta a la llave” y encender el motor, con todo el esfuerzo que les supondría emprender ese viaje.

( las definiciones están extraídas del diccionario de la lengua española de la RAE, vigésima segunda edición: http://www.rae.es/ )

* cuando se habla de un animal no-humano como “res de ganado” se le está cosificando literalmente.

 

lunes, abril 17, 2006

ÉTICA Y MORAL . ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA?


La palabra ética proviene del griego êthos y significaba estancia, lugar donde se habita, manera de ser, carácter. Es como nuestra segunda naturaleza, una naturaleza de carácter moldeable y adquirida, no heredada biológicamente. Es la manera de ser que se construye mediante la creación de hábitos que desarrollamos como parte de nuestro carácter.

La palabra moral proviene del latín moralis, que derivaba de mos y significaba costumbre. Era el equivalente para los romanos del término griego para ética. Sin embargo, a diferencia de ética, esta palabra tendió a aplicarse a las normas concretas encaminadas a regular las acciones.

Las valoraciones éticas o morales incluyen términos como bueno, malo, acertado, erroneo, prohibido, permitido, obligatorio, libre, etc, en referencia a personas, situaciones o actos. Las sentencias formuladas en estos términos indican una valoración de tipo moral o ético, dependiendo del caso, pues aunque la diferencia entre ambas palabras es sútil, las convierte en divergentes.

La moral responde a un interés de regular con normas o leyes las acciones humanas, mientras que la ética responde a un interés por reflexionar sobre las normas o leyes existentes. Tenemos entonces que la ética es como la "filosofía de la moral", siendo la moral el conjunto de normas para vivir, y la ética el planteamiento del origen y validez de esas normas.

Ejemplos:

Se actúa a (1) nivel moral o a (2) nivel ético cuando:

1. decido no comer animales pese a que conlleva un esfuerzo.
2. razono que comer otros animales no es correcto, porque a nosotros no nos gustaría ser comidos y sabemos que ellos sienten de un modo similar.

1. ayudo voluntariamente en una asociación animalista si bien me arriesgo a que me robe mucho tiempo.
2. me pregunto sobre qué tiene más valor moral, la intención que inspira un acto o los resultados que con él se obtienen.

1. decido si debo que comer o no animales cuando salgo de tapeo con mis amigos omnívoros para no desentonar.
2. reflexiono sobre valores, preguntándome si el valor de mis principios es preferible al valor de sentirse integrado.

1. rechazo participar en la explotación animal sabiendo que la mayor parte de la gente participa en ella.
2. tengo presente la máxima o regla de oro: "No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti".

Puedes comprobar si entiendes la diferencia entre estos dos conceptos haciendo este test.

 

sábado, abril 15, 2006

ANÉCDOTA: UNA LIBRETA EN LA ACERA


Esta semana pasada encontré una libreta en el suelo de la calle. Volvía del trabajo en la bici y la vi debajo de un banco, en un parque que hay camino de mi casa. Paré la bici para recogerla. Era una libreta pequeña con un corazón en la portada, y por dentro estaba llena de direcciones, números de teléfono, códigos pin y puk, citas, recordatorios y ese tipo de cosas.

Deduje que su dueña (di por hecho que pertenecía a una mujer) la había perdido, pues estaba debajo de un banco y eso era un indicio de que podía habérsele desprendido del bolsillo estando sentada. Además, de haber sido deliberado no la hubiera dejado a la vista de cualquiera, siendo que contenía información privada.

Si yo perdiera algo me gustaría que quien lo encontrara me lo devolviera, asi que traté de ser coherente y decidí llevarme la libreta a mi casa con la intención de contactar con su dueña para entregársela. Desde luego no era mi obligación, y perfectamente podría haberla dejado allí y quedarme tan ancho, pero actué así porque me pareció lo más correcto.

Es posible que también me motivara emocionalmente el reto de encontrar a su dueña, ya que la monotonía de la vida diaria te lleva a valorar estas cosas como pequeñas aventuras que rompen con lo cotidiano. En cualquier caso, llegué a casa y llamé a uno de sus contactos para explicarle la situación, con la esperanza de que conociera a alguien que hubiera perdido una libreta. Contestó una señora que no conocía a nadie que hubiera perdido nada, pero accedió a recoger el objeto e investigar quién de entre sus amistades y conocidos podría haberla perdido. Quedé con ella en su portal para hacerle la entrega esa misma tarde.

Yendo de camino a su dirección me dio por ojear más detenidamente el contenido de la susodicha libreta. De pronto, observando las últimas páginas advertí que había escritas a bolígrafo una colección de recetas de cocina con animales, a saber: pollo con patatas, albóndigas, pescado al horno… En ese momento me sentí confuso, y por un momento dudé si estaba haciendo lo correcto ayudando a una persona a recuperar un recetario especista. Enseguida supe lo que tenía que hacer y no dudé en hacerlo: arranqué todas las hojas que contenían recetas con animales, además de varias listas de compra que incluían cadáveres y las tiré. Como añadido, rellené el resto de hojas en blanco que le quedaban con proclamas del tipo “hazte vegetariano”, “los animales quieren vivir”, “a ti no te gustaría acabar en el plato de nadie”, con letra grande y subrayada. Me pareció que ya que había quitado algo, las recetas, lo más justo era poner algo valioso en sustitución, en este caso un mini-curso de ética hacia los animales no-humanos.

De las recetas tan sólo mantuve dos, una sopa de lentejas y unos espaguetis sin ingredientes animales.

Llegué al portal y en lugar de avisarla por el portero automático dejé directamente la libreta en su buzón. Al día siguiente, la señora me llamó para avisarme que ya había encontrado a su propietaria -una amiga suya- y así agradecerme el detalle, y decirme que muy amable, que ojalá todo el mundo fuera como yo, y todas esas cosas. Perfectamente. Ya descubrirá mi particular aportación. Adiós, y que usted y su amiga lo pasen bien. Y a ser posible, sin utilizar animales, que tampoco es tan difícil.

 

viernes, abril 14, 2006

INTEGRACIÓN ANIMAL


·Integración. (Del lat. integratĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de integrar o integrarse.

·Integrar. (Del lat. integrāre).
1. tr. Dicho de las partes: Constituir un todo.
2. tr. Completar un todo con las partes que faltaban.
3. tr. Hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo.

·Animal. (Del lat. anĭmal, -ālis).
1. m. Ser orgánico que vive, siente y se mueve por propio impulso.

( Definiciones extraidas del diccionario de la lengua española de la RAE, vigésima segunda edición: http://www.rae.es/ )

·Integración animal: Acción y efecto de constituir un todo con los animales.

ANTI-ESPECISMO, UN TÉRMINO ANTI-PÁTICO

Como ya adelanté en el anterior artículo, el veganismo se propone muchas veces como la actitud moral de rechazo al especismo.

El especismo se conoce como “discriminación por especie”, es un neologismo que recoge y acota la tradicional actitud de desprecio e infravaloración hacia la vida y la libertad de los animales no-humanos. Actualmente existe un movimiento organizado de rechazo frontal hacia esta actitud, con una influencia social creciente. Está compuesto por personas que se denominan antiespecistas, palabra compuesta del prefijo griego anti, que denota oposición, y especismo que es el concepto al que se oponen.

Los antiespecistas consideran que los intereses de los animales humanos y no-humanos deben pesar de un modo equivalente sin importar la especie de pertenencia, y proponen una alternativa de vida que respete este principio igualitario con la intención de desplazar su utilización en todos los ámbitos. El fin último es la integración a nivel moral de los individuos discriminados para evitar lo máximo posible su habitual estatus social de esclavos.

En consonancia con esto, se pretende difundir este principio abolicionista de un modo efectivo, y el lenguaje como vehículo de transmisión de conceptos juega un papel importante. Especismo y antiespecismo son términos antagónicos que expresan en cada caso una discriminación y la oposición a esa discriminación. De un modo equivalente nos encontramos con que el racismo y el antirracismo definen una discriminación y su correspondiente oposición. Y podríamos hacer el mismo símil con el sexismo y el antisexismo.

Dado que las discriminaciones humanas suelen ser rechazadas de modo general, tratar de equiparar la discriminación racista y sexista con la especista es perfectamente comprensible si lo que se pretende es que ésta otra discriminación se rechace igualmente, con lo cual se entiende también la equiparación a nivel terminológico de estos conceptos. Sin embargo, debemos evaluar si es productiva la utilización de términos tan marcadamente antagónicos, o por el contrario existen alternativas más efectivas (esto es, que causen menos rechazo) como sucede también en el caso de las discriminaciones humanas.

Ciertamente, racismo significa “discriminación por raza”, y su opuesto sería antirracismo. Pero también lo sería integración racial. ¿Cuáles son los términos más efectivos para difundir lo que consideramos éticamente correcto?

Vamos a poner que yo estoy en contra de las discriminaciones raciales, y deseo dedicar mi tiempo a esta causa. Por ello decido afiliarme a una organización acorde con mi ideología. Encuentro que en mi ciudad hay dos organizaciones en esta onda. La una se autodefine como antirracista y en contra del racismo. La otra se define a favor de la tolerancia y la integración racial. En igualdad de condiciones y sin saber nada más de estas dos organizaciones, me apuntaría sin dudarlo a la segunda. La razón es que estratégicamente siempre resulta más convincente hablar en positivo y en términos de apertura que en negativo y en términos de confrontación.

Ahora vamos a tomar como base el término antiespecismo como alternativa a la discriminación que aquí nos ocupa, y analizar detalladamente los problemas que puede presentar esta dicotomía así expresada.

1. el primer problema de este término es el prefijo anti, que de entrada denota estar en contra de algo, en lugar de estar a favor de su opuesto. Tenemos entonces que se parte de una formulación negativa, y por lo tanto poco asertiva, y la asertividad es un requisito para una correcta transmisión de ideas.

Algunos pensarán que antiespecismo puede sonar como algo positivo, pues parte de una buena intención, sin embargo la mente registra el anti y se imagina una situación de confrontación, que suele tener una fuerte lectura negativa.

2. el segundo problema es que al mencionar el término especismo se refuerza la idea de que es lo habitual, lo cual puede resultar contraproducente a efectos prácticos. Es como si le dices a alguien que no piense en una vaca, que piense en una gallina, con lo cual esa persona tuvo primero que imaginarse a la vaca y luego cancelarlo para pensar en la gallina. Si le hablas a alguien de antiespecismo, esa persona registra el especismo como la conducta de la que se parte, y por lo tanto la interpreta como algo normal. Aunque luego se intente cancelar esta carga connotativa en base al prefijo anti, ya se ha registrado en su mente el significado de especismo con toda su carga emocional, con lo cual se refuerza lo que se quiere evitar a base de incidir sobre ello.

En su lugar, podemos emplear términos positivos que evoquen directamente la idea de solidaridad y justicia social, conceptos con una marcada lectura positiva que la persona que los registra aceptará como algo a cultivar. Al fin y al cabo, el fin que buscamos es que los animales no-humanos sean respetados, no que no sean discriminados, que no deja de ser el obstáculo para el fin que pretendemos. Uno no desea “dejar de ser débil”, sino “ser fuerte”. Uno no quiere “no estar gordo”, sino “estar delgado”. Todos sabemos que no es lo mismo ver la botella medio vacía que verla medio llena.

No queremos que se respeten los derechos animales para que llegue el fin del especismo, queremos el fin del especismo para que se respeten los derechos animales. Así pues, en coherencia se debería reivindicar directamente lo que queremos, no dar un rodeo reivindicando el fin del obstáculo que impide lo que queremos.

3. el tercer problema es que antiespecismo es una palabra mayormente desconocida, y utilizarla como bandera puede resultar poco práctico. Aunque se pretenda dotarla del mismo empaque que a antirracismo o antisexismo, uno se encuentra con que es una labor añadida de dudosa necesidad, pues se puede emplear un término como integración, que además de ser ampliamente conocido se usa igualmente con las discriminaciones humanas y por lo tanto se puede intercambiar, con lo cual la correspondencia es directa. Esto son algunos ejemplos de discriminaciones y sus opuestos:

  • racismo <> integración racial
  • sexismo <> integración de género
  • especismo <> integración de especie
  • discriminación <> integración

Todas estas son formulaciones positivas alternativas que resultan fácilmente entendibles de entrada, aunque luego precisen matizaciones adicionales. En todo caso, hablar de integración de especie o integración animal no resulta más extraño que hablar de antiespecismo, siendo que la primera acepción maneja términos conocidos y no “exóticos” para el ciudadano medio.

4. el cuarto problema es que de por sí, especismo resulta un término confuso, pues las plantas también pertenecen a otra especie, y un profano en la materia fácilmente interpretará que se las deja fuera sin motivo, cosa que puede resultar incoherente y restar credibilidad, al menos hasta que esa persona no haya aceptado la capacidad de sentir como la única moralmente relevante, cosa que no suele suceder inmediatamente.

Este problema se salvaría con facilidad de emplear un término más adecuado que incluya la palabra animal, o tal vez la característica que se considera relevante como la capacidad de sentir. Así el término se interpretaría de entrada de un modo más veraz y ajustado para su mejor transmisión.

Estos son los problemas principales que presenta el término antiespecismo frente a otras alternativas. A todo lo expuesto pueden presentarse objeciones. Las dos principales que se me ocurren son las siguientes:

1. la primera objeción que pueden encontrar algunos antiespecistas es que consideren necesario antes de nada hacer una crítica a lo ya existente para luego proponer una alternativa. De este modo dejar bien claro qué es el especismo y por qué estamos en contra. Sin embargo, es precisamente eso lo que puede resultar estratégicamente dudoso, pues presentando de entrada el problema en lugar de la alternativa, se le da relevancia y así se refuerza (aunque sea de modo involuntario) lo normal de esa situación.

No se trata de evitar mencionar el problema de base -el especismo-, sino evitar tomar la oposición a lo establecido como bandera.

Los discursos de muchos veganos se articulan en base al rechazo al especismo, y se abusa de la palabra antiespecismo o de otras palabras de carga intrínsecamente negativa. Sinceramente, creo que esto no es efectivo, o al menos no es tan efectivo como si se diera preponderancia a términos menos rechazables emocionalmente, sin por ello renunciar a la pureza ideológica del trato equitativo que se pretende transmitir.

Por supuesto hablo con carácter general, puede que haya personas con las que funcione un discurso más "revolucionario", incluso agresivo. Pero esto suelen ser las excepciones, y de lo que se trata es de ser efectivo apuntando a lo que tiene más probabilidades de funcionar.

2. la segunda objeción pueden ser las connotaciones confusas de términos alternativos como integración, igualdad o equidad, pero como ya he explicado este problema también existe con antiespecismo y en un grado mayor. El término integración animal me parece muy buena alternativa, principalmente por sus connotaciones sociales.

A diferencia de antiespecismo, integración es un término que se emplea comúnmente para humanos, lo cual puede provocar la sensación de que se confunda o tergiverse su significado en base a lo que comúnmente se entiende como integración, esto es, integración laboral, cultural, etc. Sin embargo, esto ya nos sucede a menudo con otros términos como igualdad, intereses, derechos, etc, siendo que a menudo hay que acabar aclarando las connotaciones específicas que tienen en el caso de los animales no-humanos. De hecho, una de las mejores bazas que usa el movimiento de derechos animales es la equiparación de términos, y cuando se da la oportunidad de ampliar a los animales no-humanos un término connotado positivamente que tradicionalmente ha sido empleado para los animales humanos, se debe aprovechar.

Con todo, soy consciente de que el término integración animal no es perfecto y presenta sus problemas. Es difícil encontrar términos que sólo presenten ventajas a la hora de articular un discurso efectivo. Pero con todo, me parece que éstas superan con creces sus inconvenientes desde el punto de vista de la difusión ideológica, y me parece la alternativa más válida de entre todas las posibles, incluyendo el término que da título a este artículo.


FILÓSOFO Y VEGANO


·Filósofo/a: Perteneciente o relativo a la filosofía.

·Filosofía: La filosofía es campo de estudio que se encarga de la investigación, análisis y creación de ideas en general, abstractas o en un nivel fundamental. La palabra "filosofía" procede del griego, estando compuesta de φίλος ("filos", amigo) y σοφία ("sofia", sabiduría): φιλοσοφία (amor a la sabiduría).

·Vegano/a: Perteneciente o relativo al veganismo.

·Veganismo: El veganismo es la práctica de abstenerse por completo del uso o consumo de productos de origen animal. Debido a que la principal interacción que los seres humanos tienen con los animales se produce en su dieta, la característica más saliente de los veganos —aunque no necesariamente la única— es su renuncia a ingerir cualquier tipo de carnes (incluyendo pollo y pescado), así como leche, huevos e incluso miel. A diferencia de los vegetarianos, que aducen muy diversos tipos de justificaciones para su dieta, las razones que los veganos presentan son casi siempre de tipo moral. Es, en efecto, debido al sufrimiento y muerte que la práctica de criar animales para consumo humano produce, y a la posibilidad del hombre de prescindir de los mismos sin daño para su salud, que los veganos ven en su decisión alimentaria la única alternativa éticamente permisible. El veganismo se propone muchas veces como la actitud moral de rechazo al especismo.

( definiciones extraidas de la edición en español de Wikipedia )

·Filósofo Vegano: relativo o perteneciente a la investigación, análisis y creación de ideas en general sobre la práctica de abstenerse por completo del uso o consumo de productos de origen animal.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS


1. este blog es un proyecto personal de planteamiento y autocrítica del veganismo ideológico.

2. los contenidos del blog estarán relacionados con la filosofía, el veganismo, y otros temas según se estime oportuno.

3. a falta de un término neutro, el Filósofo Vegano utilizará de modo habitual el género masculino cuando haya que referirse conjuntamente a individuos de ambos sexos, para así facilitar la lectura de los textos.

4. se publicarán artículos con tanta regularidad como sea posible.

5. los lectores tendrán la oportunidad de participar con sus comentarios a los artículos, incluyendo tanto críticas positivas como negativas.

6. el Filósofo Vegano se reserva el derecho a replicar a dichas críticas. Asimismo, los participantes podrán replicar las veces que estimen oportuno.

7. los artículos contenidos en el blog no necesariamente reflejarán el punto de vista del Filósofo Vegano. Asimismo, sus comentarios u opiniones podrán cambiar de un momento a otro.

8. se pretende que los lectores también se planteen si su punto de vista es el correcto, y a ser posible llegar a un acuerdo en común. Ese y no otro es el objetivo del blog.